Gracias a mi hermana Mari Ángeles (en su conversación telefónica) y a Mariano Coronas (en su publicación) encontré inspiración para elaborar el post.
Un lugar donde puedes encontrar... opiniones para compartir, poemas para soñar, historias para volar con la imaginación.
jueves, 23 de abril de 2020
Libros, libros, libros... más libros, por favor.
Gracias a mi hermana Mari Ángeles (en su conversación telefónica) y a Mariano Coronas (en su publicación) encontré inspiración para elaborar el post.
sábado, 7 de agosto de 2010
¡Ah, del castillo!
A la entrada del castillo no hay un foso.
En su escudo de armas no hay un oso.
A la puerta del castillo no hay soldados.
Una verja para entrar nos encontramos.

En la torre del castillo no hay princesa.
Ni príncipes azules ni condesas.
Del torreón no cuelga ninguna trenza.
Y, sin embargo, me embarga la tristeza.
Brilla el fulgor de su pasada grandeza.
Es un bello castillo de Eslovaquia.
Secretos ocultos y escondidos tesoros.
Es el viejo castillo de Fil´akovo.
He querido acompañar con estos sencillos pareados esta selección de fotos propias del Castillo de Fil´akovo, uno de los lugares que visité en mi viaje a Eslovaquia del que guardo un bello recuerdo.
Fue a finales de marzo de este año, una de las visitas programadas dentro del proyecto europeo Comenius (Travelling towards a healthy Europe) que hemos desarrollado en mi centro junto con cinco socios de distintos países europeos (Italia, Irlanda, Suecia, Eslovaquia y Rumanía). Una experiencia que resultó muy interesante y me permitió conocer (en cuatro días, con una apretada agenda) tres ciudades de aquel país, dos colegios diferentes y un buen grupo de docentes ilusionados, implicados y con unos objetivos comunes.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Impresiones y paisajes: crónica de un viaje en tren
7:30 – Jaén:
El tren, un moderno AVE Lanzadera que huele a nuevo, cierra las puertas e inicia su marcha, salimos de la estación de Jaén. Digo adiós con la mano a mis padres que se han empeñado en acompañarme a la estación y esperan en el andén la partida del tren.
Mientras veo cómo se va quedando atrás el castillo sobre el cerro de Santa Catalina y la ciudad a sus pies, me sumerjo en mis pensamientos, me siento triste, melancólica y con el ánimo decaído... En sólo siete días he asistido al funeral de dos de mis tías maternas a las que me encontraba muy unida, he vivido de cerca el dolor de mi madre por la pérdida de dos de sus hermanas con tan pocos días de diferencia y he sentido la cercanía y la unión de la familia en momentos tan duros.

8:15 – Estación de Andújar:
Una tenue luz del sol se filtra a través de la neblina dando un tono misterioso al paisaje otoñal. Los olivos, de un verde oscuro y ceniciento, cubren las lomas y los valles.
Uno, dos, tres pitidos del tren mientras atraviesa los campos semiocultos por el velo de la niebla.
8:30 – Estación de Villa del Río:
Aclara un poco, luce tímidamente el sol.
De nuevo la niebla, no se distingue nada más allá de dos o tres metros de distancia, apenas unas hileras de olivos, luego los depósitos de aceite, un grupo de casas.
Se va disipando la niebla, ahora parece un vapor ligero.
Oscuridad total, pasamos un túnel.
Vuelve a pitar el tren. Vuelve a brillar el sol, todavía tímidamente, sobre las colinas ocres.
Si hubiera viajado ayer, o hace una semana, a estas horas estaría despuntando el día. Hoy, con el cambio de hora (horario de invierno), hay más luz.

8:45 –
Una antigua fábrica de harina. Pasamos cerca de un pueblo, un restaurante, un torreón. El conjunto del pueblo queda atrás. Unas naves de Fertiberia.
Una nube larga, estrecha y deshilachada tapa durante unos minutos el sol. Bajo la luz del sol brillan las hojas de los árboles y los espacios entre ellos en el suelo, es el rocío de la mañana.
De nuevo el silbato del tren.
Un manto de nubes aborregadas como una mantita de cálida lana sobre un pequeño poblado. Pasamos junto al río y después por otro pueblo un poco más grande, bloques con los bajos llenos de pintadas y graffiti, un almacén de cerámicas.
9:00 –
Aminoramos la marcha. Llegamos al intercambiador de vía, una serie de naves prefabricadas con el rótulo Adif por todas partes. Paran los motores y el tren se detiene, silencio durante unos segundos. De nuevo se pone en marcha el aire y el tren reanuda su marcha. Una central hidroeléctrica, torrecitas, otra población: casas, edificios y coches estacionados. Más edificios altos, nos acercamos a una ciudad. Un túnel largo y oscuro con luminarias amarillas cada tramo.
9:10 – Córdoba:
Llegamos a la estación de Córdoba central. El AVE está parado en la vía del otro andén. Suben un grupo de viajeros a este coche: una pareja, dos hombres, un chico joven, un matrimonio, un hombre solo… y se acomodan.
El tren se mueve ahora a más velocidad. El sol brilla con más intensidad, la niebla ha desaparecido.
9:45 –
De nuevo el intercambiador de vía. Aminora la marcha, se detiene todo, silencio durante unos quince segundos. El TALGO pasa veloz junto a nosotros por la vía de al lado. Nos ponemos de nuevo en marcha.
10:00 – Sevilla – Santa Justa:
Suben al vagón una familia, una pareja, una chica… el tren continúa su marcha. Dos minutos después, para en la estación de San Bernardo, suben otros pasajeros: una mujer joven con un niño pequeño y un bebé en brazos, entra después el marido, colocan el equipaje y ocupan sus asientos justo delante del mío.
Durante unos minutos me quedo escuchando el cuento que la mujer lee a sus hijos. Lo lee con entusiasmo comentando las ilustraciones y los niños la escuchan con mucha atención.
Guardo mi bloc de notas y el bolígrafo, saco del bolso el libro que traigo y, a partir de ese instante, me concentro en la lectura.
Es “El salón de ámbar” de Matilde Asensi. Voy tan absorta en la historia que casi no miro el paisaje ni el reloj y me doy cuenta, de pronto, que ya estoy llegando a mi estación de destino: Jerez.
Fotos propias tomadas durante ese viaje en tren.
miércoles, 26 de agosto de 2009
Adivina dónde estuve






sábado, 18 de julio de 2009
Indecisión (entre libros anda el juego)
Una novela donde aparecen muchos personajes diferentes, reales unos e inventados otros, con cierto dramatismo en determinados momentos y con interesantes reflexiones sobre la condición humana.
He encontrado en “El viaje del elefante” a un Saramago crítico con las actitudes humanas y con la sociedad, pero menos pesimista que en “Las intermitencias de la muerte” que leí el año pasado y comenté aquí. Mientras os animáis a leerla, aquí os dejo como aperitivo estos fragmentos de la novela:
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Y, hablando de libros, ... Ahora me surge un problemilla: hay varios libros que quiero leer y no sé por cuál decidirme. ¿Podríais ayudarme? Os lo agradecería, porque estoy indecisa y no sé cuál elegir para leer primero.
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Éstas son las seis propuestas literarias:
- Los aires difíciles, de Almudena Grandes.
- El salón de ámbar, de Matilde Asensi.
- Instrucciones para salvar el mundo, de Rosa Montero.
- El contador de historias, de Rabih Alameddine.
- La senda del drago, de José Luis Sampedro.
- La catedral del mar, de Ildefonso Falcones.
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¿Por cuál empiezo? ¿Cuál me recomendáis? Se aceptan sugerencias... Pero, eso sí, por favor, sin desvelar nada trascendente de la trama ni el final, ¿de acuerdo? Muchas gracias por vuestra ayuda.
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Las fotos de los libros y del elefante son de realización propia.
jueves, 15 de enero de 2009
Un largo viaje
Comprueba por segunda vez que lleva consigo el pasaporte y la cartilla de vacunaciones que le dieron en el centro médico el día anterior.
Una extraña sensación de desasosiego la invade de pronto, pero logra apartarla inmediatamente de su pensamiento.
Otra vez sonríe. Está contenta de poder realizar aquel viaje, tiene ganas de llegar cuanto antes… ¡hay tanto por hacer allí! Aunque, a la vez, no puede evitar sentir miedo, no por ella misma, ni por su seguridad, no, lo que le preocupa es que le impidan realizar su labor en aquel país.
Al dirigirse a la puerta, mira al espejo y se dice: “¡Adelante, Susana, vamos allá! Hacen falta muchas manos para ayudar. Esa gente está sufriendo mucho...” y le vienen a la mente las imágenes que ha visto en el telediario.
Susana tiene treinta años, es cooperante de una ONG y se dirige a Gaza para realizar labores humanitarias.
sábado, 13 de septiembre de 2008
Duermevela
- Buenos días. ¿Me enseña su billete, por favor?
Abro los ojos (con gran esfuerzo) y el bolso y muestro el billete al revisor. Consulto mi reloj. Quedan todavía un par de horas para llegar.
sábado, 26 de julio de 2008
Viaje hacia el interior
Salir de tu población,
abrir los ojos, la mente,
conocer otras culturas,
muchos pueblos diferentes,
un poco de arte y de historia,
y a maravillosa gente.
Renovar el interior,
impregnarse del ambiente,
sentir que a tu alrededor
hay un paraje excelente,
magnífico, encantador...
Y… a gozar ¡Menuda suerte!
Hace unos días, releyendo un libro de Rosa Regás encontré esta cita en la que una de sus protagonistas explica lo que es viajar para ella (por supuesto, mucho mejor que yo porque es una gran narradora). Os la transcribo a continuación. Analizadla, comentadla,... disfrutadla. Si podéis, leed el libro completo, os lo recomiendo, son 17 relatos narrados en primera persona con escenarios variados, situaciones actuales y personajes cercanos.
"... Pero para mí viajar es otra cosa. ...Viajar es desvelar una realidad que se encuentra en el lugar adonde vamos, es sentir el aire, ver el paisaje, conocer a sus gentes, oír los ruidos de sus calles. Viajar es descubrir no sólo esa realidad, sino entrar un poco más adentro de nosotros mismos para saber cómo nos comportamos en situaciones que no son habituales."
(ROSA REGÁS, "Viento armado" - fragmento del relato "Lucy")
jueves, 26 de junio de 2008
Encuentro en el tren
Sentada junto a la ventanilla, Celia está inmersa en la lectura del libro que sostiene con ambas manos.
“Paralizada por la sorpresa, abre sus enormes ojos mientras, paso a paso, el hombre del traje gris se acerca lentamente…”
Una voz grave la saca bruscamente del ensimismamiento:
- Hola, ¿puedo sentarme?
- Sí, claro – responde mirando fijamente al hombre del traje gris que se sienta enfrente.
- “Próxima estación: Atocha” – anuncian por megafonía.
- ¡Mi destino! – suspira aliviada.
Cierra el libro, coge su mochila y camina deprisa hacia la salida. Tras ella, se cierra la puerta del vagón… totalmente vacío.
Escribí este relato en mayo para el II Concurso de relatos cortos convocado por RENFE Cercanías de Madrid. No conseguí quedar entre los premiados, pero... lo importante es participar. Al menos, eso nos decían antes.









