Mostrando entradas con la etiqueta viaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viaje. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de abril de 2020

Libros, libros, libros... más libros, por favor.



Hoy, 23 de Abril... 
Día Internacional del LIBRO...
Quiero dedicar esta entrada a todos los buenos libros que me han acompañado a lo largo de mi vida.

Libros, libros, y más libros,
dando calor a la vida.
Sentimientos y poemas,
novelas y fantasías.



En los momentos alegres, 
en las épocas difíciles; 
me han hecho sonreir,
soñar, viajar, divertirme; 
me hicieron reflexionar 
o  ver mundos invisibles:
sentir entre sus páginas 
emociones indescriptibles.




 
Y, ahora en esta cuarentena 
que vivimos confinados,
descubrir que son amigos
que son nuestros aliados.

Escondido tras sus títulos,
nos envían un mensaje
invitándonos a entrar,
conocer sus personajes,
o a descubrir mil lugares
como si fuera un viaje.



 

¡Adelante, sumérgete
en la lectura de un libro
y te sentirás genial
navegando por el aire,
paseando por el mar,
alrededor de la tierra,
en un mundo sin igual!

Luisa Mª Serrano (23/04/2020)








¡Feliz Día del Libro en casita y con calma! 

Disfrutad hoy y cada día de la lectura de un libro y compartid esa experiencia con las personas a las que tenéis afecto.




P.D.: El título de la entrada es un pequeño homenaje al gran Aute inspirándome en el título de una de sus canciones. 

Gracias a mi hermana Mari Ángeles (en su conversación telefónica) y a Mariano Coronas (en su publicación) encontré inspiración para elaborar el post.

Gracias a los que aportaron a lo largo de estos años su granito de arena para que creciera mi pasión por los libros.

sábado, 7 de agosto de 2010

¡Ah, del castillo!

A la entrada del castillo no hay un foso.

En su escudo de armas no hay un oso.

A la puerta del castillo no hay soldados.

Una verja para entrar nos encontramos.




En la torre del castillo no hay princesa.

Ni príncipes azules ni condesas.

Del torreón no cuelga ninguna trenza.

Y, sin embargo, me embarga la tristeza.



No hallaremos fantasmas con cadenas.

Sus muros otras historias nos cuentan.
.
No suenan ni tambores ni trompetas.

Brilla el fulgor de su pasada grandeza.

No estamos en Castilla o Transilvania.

Es un bello castillo de Eslovaquia.

Secretos ocultos y escondidos tesoros.

Es el viejo castillo de Fil´akovo.


.

He querido acompañar con estos sencillos pareados esta selección de fotos propias del Castillo de Fil´akovo, uno de los lugares que visité en mi viaje a Eslovaquia del que guardo un bello recuerdo.

Fue a finales de marzo de este año, una de las visitas programadas dentro del proyecto europeo Comenius (Travelling towards a healthy Europe) que hemos desarrollado en mi centro junto con cinco socios de distintos países europeos (Italia, Irlanda, Suecia, Eslovaquia y Rumanía). Una experiencia que resultó muy interesante y me permitió conocer (en cuatro días, con una apretada agenda) tres ciudades de aquel país, dos colegios diferentes y un buen grupo de docentes ilusionados, implicados y con unos objetivos comunes.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Impresiones y paisajes: crónica de un viaje en tren

Domingo 25 de octubre de 2009 Viaje en tren (AVE Lanzadera) de Jaén a Jerez de la Frontera.-

7:30 – Jaén:
El tren, un moderno AVE Lanzadera que huele a nuevo, cierra las puertas e inicia su marcha, salimos de la estación de Jaén. Digo adiós con la mano a mis padres que se han empeñado en acompañarme a la estación y esperan en el andén la partida del tren.
Mientras veo cómo se va quedando atrás el castillo sobre el cerro de Santa Catalina y la ciudad a sus pies, me sumerjo en mis pensamientos, me siento triste, melancólica y con el ánimo decaído... En sólo siete días he asistido al funeral de dos de mis tías maternas a las que me encontraba muy unida, he vivido de cerca el dolor de mi madre por la pérdida de dos de sus hermanas con tan pocos días de diferencia y he sentido la cercanía y la unión de la familia en momentos tan duros.


8:15 – Estación de Andújar:
Una tenue luz del sol se filtra a través de la neblina dando un tono misterioso al paisaje otoñal. Los olivos, de un verde oscuro y ceniciento, cubren las lomas y los valles.
Uno, dos, tres pitidos del tren mientras atraviesa los campos semiocultos por el velo de la niebla.

8:30 – Estación de Villa del Río:
Aclara un poco, luce tímidamente el sol.
De nuevo la niebla, no se distingue nada más allá de dos o tres metros de distancia, apenas unas hileras de olivos, luego los depósitos de aceite, un grupo de casas.
Se va disipando la niebla, ahora parece un vapor ligero.
Oscuridad total, pasamos un túnel.
Vuelve a pitar el tren. Vuelve a brillar el sol, todavía tímidamente, sobre las colinas ocres.
Si hubiera viajado ayer, o hace una semana, a estas horas estaría despuntando el día. Hoy, con el cambio de hora (horario de invierno), hay más luz.


8:45 –
Una antigua fábrica de harina. Pasamos cerca de un pueblo, un restaurante, un torreón. El conjunto del pueblo queda atrás. Unas naves de Fertiberia.
Una nube larga, estrecha y deshilachada tapa durante unos minutos el sol. Bajo la luz del sol brillan las hojas de los árboles y los espacios entre ellos en el suelo, es el rocío de la mañana.
De nuevo el silbato del tren. Un manto de nubes aborregadas como una mantita de cálida lana sobre un pequeño poblado. Pasamos junto al río y después por otro pueblo un poco más grande, bloques con los bajos llenos de pintadas y graffiti, un almacén de cerámicas.
9:00 –
Aminoramos la marcha. Llegamos al intercambiador de vía, una serie de naves prefabricadas con el rótulo Adif por todas partes. Paran los motores y el tren se detiene, silencio durante unos segundos. De nuevo se pone en marcha el aire y el tren reanuda su marcha. Una central hidroeléctrica, torrecitas, otra población: casas, edificios y coches estacionados. Más edificios altos, nos acercamos a una ciudad. Un túnel largo y oscuro con luminarias amarillas cada tramo.

9:10 – Córdoba:
Llegamos a la estación de Córdoba central. El AVE está parado en la vía del otro andén. Suben un grupo de viajeros a este coche: una pareja, dos hombres, un chico joven, un matrimonio, un hombre solo… y se acomodan.
El tren se mueve ahora a más velocidad. El sol brilla con más intensidad, la niebla ha desaparecido.

9:45 –
De nuevo el intercambiador de vía. Aminora la marcha, se detiene todo, silencio durante unos quince segundos. El TALGO pasa veloz junto a nosotros por la vía de al lado. Nos ponemos de nuevo en marcha.

10:00 – Sevilla – Santa Justa:
Suben al vagón una familia, una pareja, una chica… el tren continúa su marcha. Dos minutos después, para en la estación de San Bernardo, suben otros pasajeros: una mujer joven con un niño pequeño y un bebé en brazos, entra después el marido, colocan el equipaje y ocupan sus asientos justo delante del mío.
Durante unos minutos me quedo escuchando el cuento que la mujer lee a sus hijos. Lo lee con entusiasmo comentando las ilustraciones y los niños la escuchan con mucha atención.
Guardo mi bloc de notas y el bolígrafo, saco del bolso el libro que traigo y, a partir de ese instante, me concentro en la lectura.
Es “El salón de ámbar” de Matilde Asensi. Voy tan absorta en la historia que casi no miro el paisaje ni el reloj y me doy cuenta, de pronto, que ya estoy llegando a mi estación de destino: Jerez.

Fotos propias tomadas durante ese viaje en tren.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Adivina dónde estuve

Queridos amigos lectores y visitantes:
Ya estoy de vuelta tras esta pausa vacacional que ha durado más de un mes.
Creo que me ha venido bien esta temporada de descanso laboral y desconexión del mundillo bloguero, estas vacaciones de mayor convivencia familiar, de visitar mi tierra natal, de viajar para conocer otro lugar, de dedicar tiempo a la lectura (aunque menos de lo que me hubiese gustado)...
En fin, que me alegro de reencontrarme con todos vosotros.
.
Para regresar he pensado hacer una entrada diferente.
.
Os propongo jugar a las adivinanzas: Tenéis que adivinar dónde he estado de viaje unos días durante mis vacaciones. ¿Qué os parece?
No os preocupéis que habrá pistas...
El juego será algo así como "la parte por el todo" del concurso "Saber y ganar" (los que lo sigáis habitualmente, sabréis de qué hablo).
Yo os mostraré siete fotos (seleccionadas entre las muchas que he hecho) de distintos lugares que he visitado.
Deberéis identificar las imágenes y eso os llevará a saber el todo, es decir, el sitio donde he estado esos días de vacaciones.
.
Empieza el viaje, digo... el juego. Aquí tenéis las fotos:
.






¿Reconocéis alguno de estos lugares? ¿Sabríais decir el todo que representan?
.
Por cada foto identificada correctamente, obtendréis 1 punto.
Por acertar el lugar que he visitado, el "todo", obtendréis 3 puntos.
El ganador o ganadora del juego viajero será el que obtenga la puntuación más alta.
.
¡Adelante! ¡Suerte! Fijáos bien en las fotos, creo que algunas dan una pista muy fácil de seguir...
¡Ah! el premio será un lote compuesto de: un sincero reconocimiento, una enorme felicitación y un gran abrazo virtual.
Espero que este juego os sirva de diversión y entretenimiento, para recordar vuestra visita a alguno de estos lugares o para animaros a viajar allí y conocerlos.
.

sábado, 18 de julio de 2009

Indecisión (entre libros anda el juego)

Hace unos días terminé de leer el útimo libro de José SaramagoEl viaje del elefante”.

Con su forma peculiar de escribir, Saramago nos relata el largo y azaroso viaje a través de Europa de un elefante, llamado Salomón, que el rey Juan III de Portugal regala al archiduque Maximiliano de Austria. Una novela donde aparecen muchos personajes diferentes, reales unos e inventados otros, con cierto dramatismo en determinados momentos y con interesantes reflexiones sobre la condición humana.

Utiliza la ironía, el sarcasmo, pero también bastante comicidad en algunas situaciones y en las expresiones que utiliza. Entre sus páginas, me ha hecho pasar de la preocupación y del sufrimiento por las vicisitudes del viaje a la sonrisa y la alegría en algunos de los episodios narrados.
.
He encontrado en “El viaje del elefante” a un Saramago crítico con las actitudes humanas y con la sociedad, pero menos pesimista que en “Las intermitencias de la muerte” que leí el año pasado y comenté aquí.
.
Mientras os animáis a leerla, aquí os dejo como aperitivo estos fragmentos de la novela:

El capataz sobre su mula, no hacía más que santiguarse y volver a santiguarse, sin acabar de creerse lo que sus ojos le mostraban. Un elefante, eso que hay ahí es un elefante, murmuraba, no tiene menos de cuatro varas de altura, y la trompa, y los dientes, y las patas, qué gruesas son las patas. Cuando la caravana se puso en marcha, la siguió hasta el camino… Hacía grandes gestos de adiós. No todos los días aparece en nuestras vidas un elefante.”

Nervioso, excitado, el comandante dio orden de preguntar a uno de los muchachos más crecidos si los militares españoles ya habían llegado. El mozalbete debía de ser gallego porque respondió a la pregunta con otra pregunta, Qué van a hacer ellos aquí, va a haber guerra, Responde, llegaron o no llegaron los españoles, No señor, no llegaron. La información fue entregada al comandante en cuya boca, en el mismo instante, apareció la más feliz de las sonrisas.”

Como ya deberíamos saber, la representación más exacta, más precisa, del alma humana es el laberinto. En ella todo es posible.”
.
Y, hablando de libros, ... Ahora me surge un problemilla: hay varios libros que quiero leer y no sé por cuál decidirme. ¿Podríais ayudarme? Os lo agradecería, porque estoy indecisa y no sé cuál elegir para leer primero.
.

.
Éstas son las seis propuestas literarias:

- Los aires difíciles, de Almudena Grandes.

- El salón de ámbar, de Matilde Asensi.

- Instrucciones para salvar el mundo, de Rosa Montero.

- El contador de historias, de Rabih Alameddine.

- La senda del drago, de José Luis Sampedro.

- La catedral del mar, de Ildefonso Falcones.
.
¿Por cuál empiezo? ¿Cuál me recomendáis? Se aceptan sugerencias... Pero, eso sí, por favor, sin desvelar nada trascendente de la trama ni el final, ¿de acuerdo? Muchas gracias por vuestra ayuda.
.
Las fotos de los libros y del elefante son de realización propia.

jueves, 15 de enero de 2009

Un largo viaje

Cierra la maleta empujándola con ambas manos. Está llena, pero no ha conseguido meter todo lo que le hubiese gustado llevar.
Comprueba por segunda vez que lleva consigo el pasaporte y la cartilla de vacunaciones que le dieron en el centro médico el día anterior.
Una extraña sensación de desasosiego la invade de pronto, pero logra apartarla inmediatamente de su pensamiento.
Otra vez sonríe. Está contenta de poder realizar aquel viaje, tiene ganas de llegar cuanto antes… ¡hay tanto por hacer allí! Aunque, a la vez, no puede evitar sentir miedo, no por ella misma, ni por su seguridad, no, lo que le preocupa es que le impidan realizar su labor en aquel país.
Al dirigirse a la puerta, mira al espejo y se dice: “¡Adelante, Susana, vamos allá! Hacen falta muchas manos para ayudar. Esa gente está sufriendo mucho...” y le vienen a la mente las imágenes que ha visto en el telediario.
En pocos minutos un taxi la traslada al aeropuerto. Le espera un largo viaje. Su vuelo hacia Madrid sale en hora y media, allí se reunirá con otra compañera, después, ambas cogerán otro avión que, con escalas intermedias, las llevará rumbo a aquel territorio que se ha convertido en un infierno, en una trampa mortal para la población civil.
Susana tiene treinta años, es cooperante de una ONG y se dirige a Gaza para realizar labores humanitarias.
... ¡Que la fe en Dios y la esperanza en el ser humano la acompañen!

sábado, 13 de septiembre de 2008

Duermevela

Cierro los ojos. Me pesan los párpados. Esta noche sólo he dormido cuatro horas. A mi espalda, un hombre y una mujer conversan pero no distingo sus palabras. Es un murmullo que me adormece aún más. Hasta mi nariz llega el aroma del maíz tostado que alguien debe estar comiendo muy cerca (¡huuumm, qué rico!), me despierta el apetito, pero no logro despegar ni una pestaña. Escucho un "bip, bip, bip" por delante de mí, alguien está tecleando un mensaje en su móvil. Paso la mano por el asa del bolso que llevo sobre las rodillas y compruebo al tacto que la cremallera está bien cerrada.
Oigo unos pasos y noto que alguien se para junto a mí.
- Buenos días. ¿Me enseña su billete, por favor?
Abro los ojos (con gran esfuerzo) y el bolso y muestro el billete al revisor. Consulto mi reloj. Quedan todavía un par de horas para llegar.
Cierro los ojos. Me pesan los párpados. El suave traqueteo del tren me adormece de nuevo...

sábado, 26 de julio de 2008

Viaje hacia el interior

Muchos solemos relacionar las vacaciones de verano con la realización de un viaje más o menos largo, más o menos esperado, más o menos exótico, más o menos soñado...

En ocasiones nos pasamos semanas planeando con ilusión el destino al que vamos a viajar; buscando información cultural o turística de la zona en Internet, libros o revistas; consultando posibilidades de vuelos, trenes, autobuses y ofertas de hoteles, casas rurales o apartamentos... Reconozco que soy una de esas personas que disfruta con los preparativos y los prolegómenos casi tanto como con el viaje mismo.

Después, cuando llega el momento de emprender el viaje, llegan también las compras de última hora, los nervios, el entusiasmo y la emoción que, a veces, se enfría un poco por la espera en aeropuertos o estaciones o la larga cola de vehículos en una carretera.

Por fin, llegamos a nuestro destino elegido y tratamos de programar minuciosamente las visitas, el recorrido o las actividades de cada día para aprovechar las horas al máximo. Esos cinco, siete o diez días de vacaciones se nos pasan volando y casi nunca conseguimos cumplir todos los objetivos previstos. Nos falta tiempo para visitar un castillo precioso que está a 50 km. de nuestro hotel, para recrearnos en la contemplación de las pinturas de un museo o para hacer una ruta de senderismo por la garganta de un río.

Pero lo fundamental del viaje es que disfrutemos de esa experiencia única (o incluso irrepetible) con la mente abierta; que nos llevemos esas sensaciones de contemplar un paisaje, una obra de arte, una ciudad, impregnadas en todos nuestros sentidos; que paladeemos ese tiempo minuto a minuto a pesar del cansancio, de las colas para visitar los monumentos, del calor, el frío o la lluvia; que conozcamos y apreciemos a las gentes del lugar; que despertemos nuestro espíritu aventurero y alimentemos nuestro espíritu creativo...
O, dicho más brevemente, con dos estrofas de un poema que escribí al finalizar un viaje que me dejó huella:

Salir de tu población,
abrir los ojos, la mente,
conocer otras culturas,
muchos pueblos diferentes,
un poco de arte y de historia,
y a maravillosa gente.

Renovar el interior,
impregnarse del ambiente,
sentir que a tu alrededor
hay un paraje excelente,
magnífico, encantador...
Y… a gozar ¡Menuda suerte!

Hace unos días, releyendo un libro de Rosa Regás encontré esta cita en la que una de sus protagonistas explica lo que es viajar para ella (por supuesto, mucho mejor que yo porque es una gran narradora). Os la transcribo a continuación. Analizadla, comentadla,... disfrutadla. Si podéis, leed el libro completo, os lo recomiendo, son 17 relatos narrados en primera persona con escenarios variados, situaciones actuales y personajes cercanos.

"... Pero para mí viajar es otra cosa. ...Viajar es desvelar una realidad que se encuentra en el lugar adonde vamos, es sentir el aire, ver el paisaje, conocer a sus gentes, oír los ruidos de sus calles. Viajar es descubrir no sólo esa realidad, sino entrar un poco más adentro de nosotros mismos para saber cómo nos comportamos en situaciones que no son habituales."

(ROSA REGÁS, "Viento armado" - fragmento del relato "Lucy")


jueves, 26 de junio de 2008

Encuentro en el tren


Sentada junto a la ventanilla, Celia está inmersa en la lectura del libro que sostiene con ambas manos.
“Paralizada por la sorpresa, abre sus enormes ojos mientras, paso a paso, el hombre del traje gris se acerca lentamente…”
Una voz grave la saca bruscamente del ensimismamiento:
- Hola, ¿puedo sentarme?
- Sí, claro – responde mirando fijamente al hombre del traje gris que se sienta enfrente.
- “Próxima estación: Atocha” – anuncian por megafonía.
- ¡Mi destino! – suspira aliviada.
Cierra el libro, coge su mochila y camina deprisa hacia la salida. Tras ella, se cierra la puerta del vagón… totalmente vacío.

Escribí este relato en mayo para el II Concurso de relatos cortos convocado por RENFE Cercanías de Madrid. No conseguí quedar entre los premiados, pero... lo importante es participar. Al menos, eso nos decían antes.
La verdad es que resulta difícil condensar una historia que diga algo en tan pocas palabras (el máximo en este certamen era 99, pero hay otros con menos). Ahora parece que se han puesto de moda los relatos cortos o microrrelatos y se convocan bastantes concursos de ese tipo. Si os interesa el tema, os recomiendo visitar las siguientes páginas web:
En ellas publican anuncios de concursos literarios de cuentos, relatos, poesía... de España e Hispanoamérica.