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viernes, 30 de julio de 2010

Encuentro al atardecer

Se encontraban siempre al atardecer.
Ninguno de los dos necesitaba consultar un reloj ni escuchar un silbido para saber que había llegado ese esperado momento del día.
El estanque era el lugar ideal para su cita diaria.
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Al llegar, uno por cada lado, se detenían un instante.
Se miraban, aproximaban sus cabezas... y comenzaban un baile lento y suave, una coreografía de movimientos bien coordinados.
Su piel oscura brillaba en cada estudiada pirueta que dibujaban sus cuerpos.
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Así, un día tras otro, durante todo el verano, Molly y Jerome eran la atracción principal de todos los visitantes del parque.
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Foto propia realizada el verano pasado durante la visita al Loro Parque de Tenerife.

jueves, 14 de mayo de 2009

La búsqueda


Se había pasado diez años de su vida buscándola. Había recorrido desde las regiones más frías a las zonas más cálidas sin encontrar ni una sola huella de su existencia.
Sólo la había visto en las fotografías de aquel libro y, desde ese momento, se había quedado prendado de su singular belleza.
Aunque se negaba a reconocerlo, aquello se había convertido en una obsesión para él.
Un día, al regreso de uno de sus viajes, de pronto, la vio allí, en su jardín. Entre las rosas y los jazmines destacaba su estilizada figura, su sutil fragancia…
¿Sería posible? ¿Cómo había llegado? ¿Desde cuándo estaría allí? Y ahora estaba tan cerca…
Mil preguntas acudían a su mente mientras su corazón se aceleraba por la emoción, a medida que se acercaba a ella.
¡Era la flor más bella que había visto nunca!

Foto de Desnivelpress: Caminante en el Pico Urriellu. Fuente: Desnivel.com http://desnivel.com/deportes/escalada_en_roca/noticias/object.php?o=15492

viernes, 19 de septiembre de 2008

Pasión por el agua

Le encantaba el agua. Desde que aprendió a nadar, disfrutaba cada día de verano de su hora del baño. Así fue un verano tras otro, un año tras otro...
En sus años de infancia, se bañaba en la alberca que tenían sus abuelos en el pueblo. Más tarde, en la adolescencia, en la piscina del polideportivo donde iba con su hermano mayor. Después, en su juventud, en el río donde iba de excursión con un grupo de amigas o con su novio. Posteriormente, ya toda una mujer trabajadora, casada y con dos hijos, en el mar, el ancho mar, en la villa costera donde pasaba su mes de vacaciones.
Cuando salía del agua, después de un largo baño, era como si aumentara su vitalidad, se encontraba cargada de energía y era capaz de hacer todo lo que se proponía.
Este verano cumplió 70 años. Un día del mes de agosto la encontraron dentro del acuario en la residencia donde la habían dejado sus hijos para irse de vacaciones. Ahogada, sin vida, pero con una sonrisa en los labios...
Se llamaba Mar Lagos Ríos.